miércoles, 7 de octubre de 2009

¿Qué es lo que ha fallado?


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¿Qué es lo que ha fallado? Sucede a veces que a menudo los resultados en las competiciones no surgen como nosotros teníamos previsto, y no siempre sabemos el motivo. Vamos a intentar descifrar algunos errores que los atletas cometemos habitualmente al competir
LOS ERRORES MÁS HABITUALES
Cuando nos hemos preparado adecuadamente para una carrera, y ésta no nos sale como preveíamos, hemos de analizar la razón por la cual no hemos cubierto nuestras expectativas. Los errores más habituales que acostumbramos a cometer suelen ser éstos:
  • Nuestras expectativas de marca eran demasiado altas. ¿Realmente habíamos entrenado para lograr la marca que estábamos buscando? ¿Valemos ese tiempo que pretendíamos? ¿No nos sobrevaloramos, a veces, en cuanto a nuestra capacidad atlética?
  • El calentamiento, a veces, nos lo saltamos. Ello produce que tanto física como psicológicamente salimos a correr con ese déficit, ya que trotar suavemente unos minutos antes de la salida también forma parte de la propia carrera. Por no hablar del riesgo de lesiones musculares que corremos al no calentar ni estirar antes de la salida.
  • No hacemos suficiente trabajo de calidad durante de las semanas previas a la competición. Si no trabajamos las cuestas, el fartleck y/o las series, es difícil que podamos correr cerca de nuestra mejor marca el domingo. Si este trabajo de velocidad nos lo hemos dejado “en el tintero”, no estamos en condiciones de rendir al 100% de nuestras posibilidades.
  • Salimos demasiado deprisa en la competición, a un ritmo demasido alegre, y luego, lógicamente, “pinchamos”.
  • No queremos sufrir en el momento en el que nos estamos “jugando” nuestra marca. A veces nos adaptamos a un ritmo fácil, y, en el tramo final de la carrera, cuando estamos “en la pomada”, no queremos “echar” el resto y nos acomodamos al tren que llevábamos hasta ese instante.
  • No descansamos bien en los días previos a la competición. No se trata de no realizar ni un solo metros tres días antes de la carrera, pero tampoco de rodar 90 minutos el día anterior…
  • Nos obsesionamos demasido con la competición, y eso tiene un desgaste psicológico. Hay atletas que han corrido “mentalmente” la prueba varias veces antes de ponerse el dorsal. 
MEJOR SÓLO QUE MAL ACOMPAÑADO
Escoger un buen grupo durante la carrera es un apoyo muy importante para lograr la marca que esperamos. Pero es habitual el que, en los primeros compases de la competición, haya atletas que salgan más deprisa de lo que su posible marca final recomienda.
Hemos de ser hábiles para detectar ese tipo de corredores que no saben salir a su ritmo más adecuado en función de la marca que están capacitados para lograr. Que lleguen a meta con nosotros no quiere decir que sepan cubrir su primera parte de la prueba al ritmo que debería. A lo mejor acaban haciendo marcas parecidas a las nuestras porque han “pinchado” y les hemos atrapado, por lo tanto, no nos sirven como ejemplo a la hora de imitarles en sus ritmos iniciales.
Si nos vemos inmersos en un grupo que ha pasado los primeros dos kilómetros demasiado rápido, debemos “dejarnos” caer al grupo inmediatamnete inferior. En esos primeros compases de la carrera, en la que aún no hay mucha separación entre los distintos pelotones, es cuando deberíamos “dejarnos caer” a la “gruppeta” que nos sigue.
Y, si ese grupo está muy lejano, o ya estamos lejos de la línea de salida, es mejor que nos descolguemos de nuestros actuales compañeros y corramos en solitario. Seguramente, con el paso de los kilómetros, algun corredor que ha “pinchado” adelantaremos…

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